El Peso ABC ocupa un lugar especial dentro de la numismática cubana por la combinación de historia, misterio y dificultad real que rodea a ciertas fechas de la serie. Su popular apodo proviene del grupo clandestino ABC, una organización fundada en 1931 para combatir el régimen de Gerardo Machado y que, tras la caída del dictador en 1933, pasó a tener influencia dentro del nuevo gobierno cubano. Joaquín Martínez Sáenz, líder del ABC y posteriormente Secretario de Hacienda, supervisó personalmente el diseño de estas monedas. Curiosamente, el término “Peso ABC” no se utilizó durante la época de emisión, sino que fue popularizado años después por el numismático Thomas Lismore en 1955 para reconocer la influencia política del grupo en la creación de la serie.
Aunque a simple vista pueda parecer un conjunto relativamente accesible, la realidad del mercado demuestra algo muy distinto: encontrar ejemplares originales y bien conservados se vuelve cada vez más complicado, especialmente en grados altos. Algunas fechas destacan no solo por su escasez, sino también por las historias, errores administrativos y eventos históricos que marcaron su supervivencia hasta nuestros días.
Además, estas monedas poseen un contexto histórico particularmente interesante. Fueron autorizadas mediante el Decreto-Ley N.º 93 de 1934 para respaldar los “certificados de plata” en circulación, manteniendo una equivalencia de 1:1. Sin embargo, gran parte de la emisión permaneció almacenada en bóvedas estatales y nunca circuló oficialmente de manera masiva. Décadas después, el aumento en el precio de la plata y la pérdida de su función monetaria provocaron que enormes cantidades fueran enviadas a fundición, reduciendo drásticamente la cantidad de ejemplares sobrevivientes.
Precisamente por eso, el Peso ABC continúa despertando un enorme interés entre coleccionistas, inversionistas y especialistas en monedas históricas de América Latina.
El Peso “ABC” de Cuba nunca circuló oficialmente, a pesar de haber sido acuñado en millones de ejemplares entre 1934 y 1939. La mayoría de estas monedas permanecieron guardadas en bóvedas del Estado y años después fueron fundidas, lo que hoy las hace muy buscadas por coleccionistas.
El Peso de 1934: el atractivo del primer año
El Peso de 1934 ocupa un lugar especial dentro de la serie por tratarse del primer año de emisión. Este factor genera automáticamente un interés adicional entre coleccionistas, especialmente en aquellos que valoran monedas históricas con relevancia cronológica dentro de un tipo monetario.
Además de poseer el tiraje más bajo de circulación regular, el 1934 mantiene una demanda sólida en el mercado debido a su combinación de importancia histórica, supervivencia limitada y atractivo visual.
PCGS reporta 46 ejemplares certificados para esta fecha y una casa de subastas registró una venta de $3,220 USD para un ejemplar MS64, confirmando que las piezas originales y bien conservadas continúan siendo altamente deseadas.

Imagen de PCGS
El Peso de 1936: la rareza silenciosa
A simple vista, el Peso de 1936 podría parecer una fecha relativamente común debido a que presenta el tiraje más alto de toda la serie. Sin embargo, la realidad del mercado demuestra algo muy diferente. La cantidad de ejemplares certificados es sorprendentemente baja, con apenas 33 piezas registradas por PCGS.
Esto ha llevado a muchos especialistas a considerar al 1936 como una de las fechas más subestimadas del set. Su escasez no suele ser evidente para coleccionistas principiantes, pero quienes buscan monedas originales y de calidad rápidamente descubren que esta fecha resulta mucho más difícil de localizar de lo esperado.

Imagen de PCGS
El Peso de 1937: la gran clave de la serie
Dentro de toda la serie, el Peso de 1937 es considerado ampliamente como la fecha más difícil y más importante desde el punto de vista numismático. Aunque su tiraje no fue el más bajo, la cantidad de ejemplares sobrevivientes en estados de conservación altos es extremadamente reducida.
El misterio del 1937
Durante décadas circularon numerosas teorías para explicar la escasez del Peso de 1937. Una de las historias más conocidas afirma que una bolsa de monedas se rompió en el muelle mientras era cargada al buque “Patria”, provocando la pérdida de una parte importante del tiraje. Otras versiones mencionaban accidentes marítimos, negociaciones fallidas o extravíos durante el transporte.
Sin embargo, investigaciones más recientes, particularmente el estudio “Las monedas ABC cubanas: destruyendo mitos” (Menchaca García, 2023), descartan estas leyendas y apuntan hacia una explicación mucho más lógica y documentada: un error burocrático habría enviado prácticamente toda la emisión de 1937 a fundición, sin conservar remanentes numismáticos suficientes. Esta teoría encaja de manera muy precisa con la escasa supervivencia observada actualmente en el mercado certificado.
El impacto de esta situación es enorme dentro de la numismática cubana moderna. Hoy, encontrar un Peso de 1937 verdaderamente original y bien conservado se considera una tarea extremadamente complicada incluso para coleccionistas avanzados.
Además, una casa de subastas registró una venta de $12,925 USD para un ejemplar MS65, cifra que refleja perfectamente el nivel de demanda e importancia histórica que posee esta fecha dentro de la serie.

Imagen de PCGS
El Peso ABC demuestra cómo la verdadera rareza de una moneda no siempre depende únicamente de su cantidad acuñada, sino de los ejemplares que realmente lograron sobrevivir en buenas condiciones hasta nuestros días. Dentro de la serie, el Peso de 1934 destaca por ser el primer año de emisión y por mantener un atractivo histórico constante entre coleccionistas. Sin embargo, el panorama cambia drásticamente con el Peso de 1936 y, especialmente, con el Peso de 1937.
Aunque el Peso de 1936 tuvo el tiraje más alto de toda la serie, su escasa supervivencia en grados altos lo ha convertido en una de las fechas más subestimadas y difíciles de localizar dentro del mercado numismático moderno. Por su parte, el Peso de 1937 representa el gran símbolo de rareza del conjunto: una combinación de supervivencia extremadamente limitada, poblaciones certificadas mínimas y un contexto histórico rodeado de errores administrativos y fundiciones masivas que prácticamente borraron la fecha del mercado.
Precisamente por eso, estas monedas continúan despertando enorme interés entre coleccionistas e inversionistas especializados. Más que simples piezas de plata, representan fragmentos sobrevivientes de una de las etapas más interesantes y complejas de la historia monetaria cubana.
